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El nuevo mapa mundial del lujo: el liderazgo ya no depende solo del tamaño

El nuevo mapa mundial del lujo: el liderazgo ya no depende solo del tamaño

El sector del lujo está dejando atrás la etapa de crecimiento fácil posterior a la pandemia. Entre 2021 y 2023 muchas marcas crecieron por una combinación excepcional: ahorro acumulado, reapertura del turismo, euforia de consumo, compras de recompensa, fuerte demanda china y subidas de precios. En 2026, ese ciclo se ha agotado. Bain-Altagamma prevé que el gasto mundial en lujo alcance entre 1,440 y 1,470 billones de euros en 2026, con un crecimiento de entre 0% y 2% a tipos constantes. En bienes personales de lujo, la previsión es algo mejor: crecimiento del 2% al 4%, tras dos años de presión en la categoría.

Esto significa que el lujo ya no crece por inercia. El mercado se está dividiendo entre marcas con deseo estructural y marcas que dependen demasiado de moda, precio, marketing o consumidor aspiracional. El tamaño sigue importando, pero ya no basta. Hoy pesan más la fortaleza de los iconos, la fidelidad del cliente, la resistencia de los márgenes, la capacidad de crear experiencias y la credibilidad cultural.

LVMH sigue siendo el líder absoluto del sector por escala, diversificación y capacidad de distribución. Sin embargo, incluso el grupo más fuerte está notando el enfriamiento. En el primer trimestre de 2026, su división de Fashion & Leather Goods cayó un 2% orgánico, afectada por el contexto geopolítico y la menor tracción de algunos mercados. Esta división es clave porque concentra marcas como Louis Vuitton, Dior, Fendi, Loewe, Celine o Loro Piana.

Kering vive un momento todavía más delicado. Gucci, su marca principal, facturó 1.347 millones de euros en el primer trimestre de 2026, con una caída del 14% reportada y del 8% comparable. Norteamérica creció un 8%, pero Asia-Pacífico y Europa Occidental siguieron débiles. El dato revela un problema de fondo: Gucci está intentando reconstruir deseo, producto y relación con cliente tras varios años de pérdida de tracción.

Frente a estos grupos, Hermès y Richemont aparecen como referentes de resistencia. Hermès alcanzó 4.100 millones de euros de ingresos en el primer trimestre de 2026, creciendo un 6% a tipos constantes. Richemont cerró su ejercicio fiscal 2026 con 22.420 millones de euros en ventas, un 5% más, apoyado sobre todo en joyería.

La lectura estratégica es clara: el nuevo liderazgo del lujo no será únicamente financiero, sino cultural, relacional y patrimonial. Las marcas que ganen serán las que logren convencer al cliente de que su producto no es solo caro, sino necesario dentro de su identidad, su estatus y su forma de vivir.


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