El lujo tangible como refugio: joyería y automoción premium se consolidan como activos patrimoniales

En un entorno internacional marcado por la inflación estructural, la volatilidad geopolítica y la reconfiguración de los flujos globales de capital, los grandes patrimonios están reforzando su exposición a activos tangibles. En ese contexto, la alta joyería y los vehículos premium han dejado de ser únicamente símbolos de estatus para consolidarse como componentes estratégicos dentro de carteras diversificadas.
El lujo entra en una fase donde el deseo convive con la lógica financiera
El mercado global de bienes de lujo personales se sitúa actualmente en el entorno de los 480.000 millones de dólares, tras un ciclo de expansión acelerada entre 2021 y 2024. Aunque el crecimiento se ha moderado respecto a los años post-pandemia, las previsiones para el periodo 2026-2030 apuntan a una tasa media anual de entre el 3 % y el 5 %, con Asia, Estados Unidos y Oriente Medio como principales motores. Dentro de este ecosistema, el segmento denominado “hard luxury” —joyería, relojería y bienes duraderos de alta gama— muestra una resiliencia superior frente a categorías más ligadas al consumo estacional.
Alta joyería: del metal precioso al activo cultural
El mercado mundial de joyería superó los 360.000 millones de dólares en 2024 y mantiene una proyección de crecimiento anual cercana al 4-5 % hasta 2030. Más allá de la dimensión comercial, lo relevante es la evolución del mercado secundario. El segmento de reventa de joyería y relojería de alta gama se aproxima ya a los 45.000-50.000 millones de euros anuales, con tasas de crecimiento que superan el 7 %.
Este comportamiento refleja un cambio estructural. Las piezas de alta joyería ya no se valoran únicamente por el contenido en oro, platino o piedras preciosas, sino por una combinación de escasez, firma, trazabilidad y legitimidad cultural. Una creación firmada por una maison histórica puede cotizar en subastas internacionales muy por encima del valor intrínseco de sus materiales.
Casas como Bvlgari han reforzado en los últimos años su posicionamiento cultural mediante exposiciones, colaboraciones artísticas y presencia institucional en museos y grandes ferias internacionales. Este movimiento traslada la pieza del ámbito puramente comercial al terreno del patrimonio artístico. La consecuencia es directa: cuando una joya se integra en el relato histórico de una marca y en el imaginario cultural colectivo, su estabilidad de valor se fortalece.
Además, el alza sostenida del oro en los últimos ejercicios, impulsada por compras de bancos centrales y tensiones macroeconómicas, actúa como base de protección. Sin embargo, el verdadero diferencial lo aporta el diseño y la identidad de la casa. En determinadas subastas internacionales, piezas icónicas de alta joyería han alcanzado múltiplos que duplican o triplican su precio original en horizontes de diez a quince años.
Vehículos premium y ediciones limitadas: ingeniería con lógica de escasez
El mismo patrón se observa en la automoción de lujo. El mercado global de vehículos premium supera los 600.000 millones de dólares y, dentro de él, las ediciones limitadas y los modelos históricos certificados concentran el mayor interés inversor.
Fabricantes como Rolls-Royce Motor Cars y Ferrari han perfeccionado estrategias de producción controlada que garantizan exclusividad estructural. En el caso de Ferrari, determinados modelos especiales se producen en series de menos de 500 unidades, generando listas de espera que consolidan su valor incluso antes de la entrega.
El mercado internacional de subastas de automóviles clásicos y contemporáneos de alta gama ha registrado en los últimos años ventas individuales superiores a los 20, 30 e incluso 50 millones de dólares para modelos históricos excepcionales. Aunque estos casos representan la cúspide del mercado, evidencian una tendencia más amplia: la automoción premium se está integrando en carteras patrimoniales junto al arte y la relojería.
En términos de rendimiento, estudios especializados muestran que ciertos índices de coches clásicos han ofrecido, en periodos de diez años, retornos anuales compuestos competitivos frente a activos tradicionales, con la ventaja adicional de un bajo nivel de correlación con los mercados bursátiles.
Mercado secundario y liquidez internacional
La consolidación de plataformas digitales especializadas, casas de subastas globales y sistemas de certificación ha incrementado la liquidez de estos activos. El mercado global de reventa de lujo podría superar los 40.000 millones de dólares en 2026 y crecer a ritmos cercanos al 9-10 % anual hacia el final de la década.
Este crecimiento no solo responde a consumidores más jóvenes interesados en sostenibilidad y circularidad, sino también a inversores que buscan activos físicos con reconocimiento global. Una pieza de alta joyería firmada o un vehículo icónico cuentan con demanda en Nueva York, Dubái, Hong Kong o Ginebra, lo que facilita su movilidad patrimonial.
Perfil del nuevo comprador
El comprador actual de lujo tangible combina pasión y estrategia. Family offices europeos, patrimonios de Oriente Medio y empresarios asiáticos están incorporando a sus carteras activos como alta joyería, relojería independiente y automóviles de colección como complemento a renta variable, private equity e inmobiliario prime.
La lógica es clara: activos con oferta limitada, fuerte identidad de marca, reconocimiento internacional y capacidad de transmisión intergeneracional. En un escenario de tipos de interés fluctuantes y mercados financieros sensibles a tensiones geopolíticas, estos bienes ofrecen una dimensión adicional de estabilidad y disfrute simultáneo.
Perspectiva 2026-2030
De cara al próximo ciclo, se espera que la frontera entre consumo y patrimonio continúe difuminándose. Las maisons que refuercen su legitimidad cultural, controlen la producción y mantengan coherencia creativa estarán mejor posicionadas para consolidar valor en el largo plazo.
El lujo tangible evoluciona así hacia una categoría híbrida: objeto de deseo y activo estratégico. Alta joyería y automoción premium no solo seducen; preservan capital, proyectan identidad y construyen legado.
En un momento en el que el capital global busca anclajes sólidos, el lujo duradero vuelve a ocupar un lugar central en la arquitectura patrimonial internacional.
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