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El lujo apuesta por EE.UU. y nuevos diseñadores

El lujo apuesta por EE.UU. y nuevos diseñadores

Tras dos años marcados por la desaceleración, el mercado mundial del lujo empieza a mostrar señales claras de recuperación. Las previsiones más recientes apuntan a que 2026 marcará el inicio de una nueva fase de crecimiento, impulsada por la solidez del consumidor de alto poder adquisitivo, un reajuste estratégico de las grandes casas y el buen comportamiento de categorías clave como la joyería.

Según los últimos análisis de Bain & Company, el mercado de bienes personales de lujo —que engloba moda, marroquinería, relojería y joyería— podría crecer entre un 3 % y un 5 % en 2026, poniendo fin al ciclo de estancamiento vivido en 2024 y 2025. Esta previsión coincide con otros informes del sector que sitúan el crecimiento potencial incluso por encima del 6 %, siempre que se mantenga la estabilidad macroeconómica global.

Estados Unidos vuelve a ser el motor del lujo global

Uno de los factores más destacados de esta recuperación es el papel del consumidor estadounidense. De acuerdo con análisis recientes publicados por Financial Times, las grandes firmas de lujo están reorientando parte de su estrategia hacia los clientes de alto patrimonio en Estados Unidos, apoyados por un mercado financiero fuerte, niveles elevados de ahorro y una mayor disposición al gasto aspiracional.

Esta tendencia está llevando a muchas casas históricas a replantear su posicionamiento creativo, lanzar nuevas narrativas de marca y revisar cuidadosamente sus políticas de precios. El objetivo: reforzar el deseo sin perder exclusividad, en un contexto donde el consumidor exige innovación, autenticidad y coherencia cultural.

La joyería, refugio sólido en tiempos de ajuste

Dentro del ecosistema del lujo, la joyería emerge como una de las categorías más resistentes y dinámicas. Grupos como Richemont han mostrado un comportamiento especialmente robusto en este segmento, con incrementos de ventas de doble dígito en determinados mercados y una demanda sostenida entre clientes de muy alto nivel.

Este desempeño confirma una tendencia estructural: en momentos de mayor prudencia, el consumidor de lujo prioriza piezas con valor patrimonial, atemporalidad y potencial de transmisión generacional. Alta joyería y relojería de excepción refuerzan así su papel como activos emocionales y culturales, además de productos de consumo.

Un crecimiento más selectivo y estratégico

Aunque las previsiones para 2026 son positivas, los analistas coinciden en que no se trata de un regreso al crecimiento acelerado del pasado. El nuevo ciclo del lujo estará marcado por una expansión más selectiva, con mayor control del volumen, optimización de redes comerciales y foco en la rentabilidad a largo plazo.

En este escenario, las marcas que logren combinar creatividad, excelencia artesanal, dominio del dato y comprensión profunda del cliente global serán las mejor posicionadas para liderar la nueva etapa. El lujo no busca volver atrás, sino avanzar hacia un modelo más equilibrado, exigente y alineado con los valores del consumidor contemporáneo.

2026 se perfila así como el punto de arranque de una nueva narrativa para la industria del lujo, donde crecimiento, deseo y estrategia vuelven a caminar juntos, aunque bajo reglas distintas a las del pasado.


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