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¿Cómo cuidar nuestro pelo?

¿Cómo cuidar nuestro pelo?

El otoño es “la época de la caída de la hoja”, y  en nuestro organismo se producen cambios que, en el caso del pelo, se manifiestan con un aumento de su caída.

Es necesario conocer la fisiología del pelo y saber que tiene un ciclo biológico: nace, crece y  se cae, se muda por uno nuevo que lo reemplaza. Esto es  así a lo largo de toda nuestra vida, considerándose normal una caída  de 80 – 100 pelos diarios  y, en alguna época del año, como en otoño, se puede caer un porcentaje mayor. Sin embargo, en condiciones normales el número de pelos que se cae es el mismo que  el número de los que nacen. Este ciclo está  regulado por diferentes factores (locales, genéticos, hormonales, nutricionales) y una alteración en cualquiera de ellos puede producir un aumento de su caída o producir un pelo de aspecto poco saludable.

Para tener un cabello bonito, con buen aspecto, es decir, un cabello sano,  debemos aportarle los nutrientes que necesita. Para ello lo mejor es una dieta sana rica en vitaminas, aminoácidos y sales minerales, que se encuentran en  frutas y verduras; y en las épocas de mayor necesidad como dietas, esfuerzos físicos importantes o stress, nos podemos ayudar con complementos orales (ricos en vitaminas A, B, C y E , cistina, Zn, Fe, y otros).

Ante los factores externos que dañan el cabello como las radiaciones UV o el cloro, usaremos diferentes protectores específicos que existen en el mercado. En la medida de lo posible, evitaremos otras agresiones como  tintes, permanentes, uso excesivo del secador o los cepillados muy frecuentes y vigorosos que dañan la fibra capilar, haciéndola más frágil y abriendo las puntas, dando el aspecto de un pelo seco, quebradizo y áspero.

Es frecuente preguntar cuántas veces se debe lavar el pelo y la respuesta es muy sencilla: “las veces que se necesite según las necesidades de cada persona”. No es lo mismo un cabello graso, que necesitará mayor frecuencia de lavado, que uno seco, que con una o dos veces a la semana sería suficiente. Lo importante es que el  champú  que se utilice sea el adecuado para nuestro tipo de pelo, intentando que sean  suaves, y si es necesario, que corrijan otros posibles problemas asociados (caspa ,picores, ect.). El agua tiene que estar templada y no se debe friccionar en exceso el cuero cabelludo porque estimula la secreción de grasa y reseca la fibra capilar. En caso de pelos secos, ásperos o teñidos es recomendable complementar  la higiene con el uso de mascarillas nutritivas y protectoras.

Con estas medidas preventivas  podremos evitar la mayoría de los problemas de caída de pelo ya que, en la mayor parte de los casos, somos nosotros mismos los máximos responsables de su daño.

En los casos en que  aparece una caída rápida, importante, disminuye la  cantidad de pelo, aparecen alopecias o cualquier otra anomalía, hay que consultar al dermatólogo, porque en el control del pelo hay muchos factores implicados, como la herencia y los desórdenes  hormonales que pueden causar calvicie, caídas de pelo postparto entre otras. Pero existen otras enfermedades dermatológicas que se manifiestan  con aumento de la caída  del pelo, por lo que es importante consultar lo antes posible, ya que la mayor parte de ellas se pueden controlar o corregir.

En conclusión cuidar nuestro pelo es cuidarnos a nosotros mismos, porque es un atributo de belleza y símbolo de nuestra personalidad, y cualquier problema del cabello tiene una importante repercusión psicológica y social que nos puede afectar negativamente.

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